Hoy jueves 7 de abril se cumplen 53 años de la primera vez que la querida y recordada Banda de Música de la Cruz Roja acompañó a un paso de la Semana Santa isleña. Fue el Domingo de Ramos de 1963, y los jóvenes e inexpertos músicos de aquella formación fundada por José Vaca Correa, bajo la dirección de Agripino Lozano Perea, apenas unos meses antes, acometían su primer reto importante: ir detrás de un paso.

Lo hizo el Domingo de Ramos, y además también con otro estreno: el de la Cofradía Lasaliana de Cristo Rey en Su Triunfal Entrada en Jerusalén, acabada de fundar al calor de los muros del colegio La Salle.

Aquella prueba de fuego para la naciente formación musical se saldó con nota gracias al empeño de todos, pero especialmente con el denodado esfuerzo de sus fundadores. A José Vaca y Agripino Lozano se habían unido Rafael Chozas, Antonio Sanz Reyes, Rafael Morales, Pedro Cantero, o el jefe del destacamento Fernando Carmiña del Río, que jugaba un papel fundamental a la hora de firmar los contratos que paulatinamente iban surgiendo. De hecho en aquella Semana Santa de 1963, los jóvenes de la Cruz Roja acompañaban a más cofradías, entre ellas y al día siguiente del Domingo de Ramos a la Hermandad Sacramental de la Misericordia, que por entonces salía el Lunes Santo, con la que la banda mantuvo una ininterrumpida y entrañable relación hasta 1992. La Misericordia guarda entre sus archivos, a modo de  ejemplo, el contrato con la Cruz Roja del año 1966, en el que están estampadas las firmas del director de la banda, Agripino Lozano, el jefe del destacamento, Fernando Carmiña, y por la cofradía el que entonces era su mayordomo, Jesús Díaz-Noriega Roldán. El precio de la banda por acompañar al paso de misterio de la cofradía en aquellos años era de 7.000 pesetas.

Tres años antes y para el estreno se hizo un gran esfuerzo, como la propia banda ha venido contando en estos años. Hace hoy justamente 53 años, la Cruz Roja no disfrutaba de un repertorio nutrido de marchas, de hecho ni siquiera la mayoría eran conocidas. Así, tocaron en aquella ocasión obras como ‘Último adiós’, ‘Al pie de la tumba’, ‘Sueño eterno’, ‘La Dolorosa’, ‘Cristo del Perdón’ , ‘Cristo de la Lanzada’ (que posteriormente en los ochenta se recuperaría prodigándose mucho en su interpretación) o ‘Vera+Cruz’ de Monllor, dedicada a la cofradía cristeña. «Muchas eran marchas sencillas, para principiantes», explica la banda en alguna de sus publicaciones históricas cuando ya experimentó un cambio generacional y conceptual, se convirtió en asociación cultural y musical y adoptó el nombre del que fuera su apreciado director, Agripino Lozano, recordado por su sencillez y amabilidad y «sus marchitas», como él mismo las llamaba, al referirse especialmente a dos de sus obras cúlmenes y melodiosamente más logradas: ‘La oración del huerto’ y ‘Nuestro Padre Jesús de la Misericordia’.

Busto dedicado a Agripino Lozano Perea existente en la rotonda que conecta la Avenida Pery Junquera con el puente de la Casería de Ossio.
Busto dedicado a Agripino Lozano Perea existente en la rotonda que conecta la Avenida Pery Junquera con el puente de la Casería de Ossio.

Hoy día, la antigua Banda de la Cruz Roja -ahora ‘Maestro Agripino Lozano’- goza de una magnífica salud y es una de las formaciones más presentes en la Semana Santa isleña. Puede decirse que, aunque no sea formalmente así, es la banda que ‘cierra’ la Semana Mayor cuando de sus músicos salen las notas de la marcha ‘Mater Mea’ de Ricardo Dorado en la recogida del paso de la Virgen de la Soledad en la ya madrugada del Sábado Santo. Es el himno de la despedida, triste, cansada y a la vez dulce, de la Semana Santa de San Fernando.

El actual director de la banda ‘Maestro Agripino Lozano Perea’ es Enrique Busto Rodríguez.

La fotografía que encabeza este texto, perteneciente al archivo de la banda, es la primera que los músicos se hicieron cuando fue inaugurada su sede al inicio de la calle Real, lugar de ensayos durante décadas. (Abajo, la banda en la actualidad).

agripinolozano2015