El 11 de abril de 1943 tenía lugar la bendición del grupo escultórico de la Virgen de la Caridad. Era Domingo de Ramos. Unos diez meses antes, la junta de gobierno de entonces de la hermandad del Martes Santo había encargado la realización de sus titulares a Antonio Bey Olvera (en la fotografía superior), el escultor isleño que además era miembro de aquella junta que dirigía los destinos de una cofradía recién fundada y que, en realidad, por entonces, solo reflejó en su título a la Virgen de la Caridad.

Tuvieron que transcurrir décadas para que el Cristo inerte en el que la Señora posaba su mano se incluyera también como titular, concretamente en el año 2003, cuando la corporación celebró un cabildo extraordinario donde se aprobó la advocación del Santísimo Cristo de la Salvación en el Misterio de Su Sagrada Mortaja.

Hoy, por lo tanto, se cumplen 73 años de la bendición de uno de los misterios que mayores devociones ha arrastrado desde que salió de la gubia de Antonio Bey, que cobró 7.000 pesetas por su trabajo. Tallado en maderas poco nobles como la propia hermandad sabe, el conjunto vino desde entonces a ser objeto de varias restauraciones a lo largo de su historia. Y la más delicada y polémica tuvo lugar en 1992, cuando Alfonso Berraquero acometió un remozado de ambas tallas que cambió la fisonomía a la que sus devotos estaban acostumbrados y el caso terminó incluso en un juicio resuelto con una sentencia que obligó al escultor a devolverla a su aspecto original.

Por aquellos años era hermano mayor Juan Rodríguez Añino. El cofrade de la Caridad, que con su junta de gobierno tuvo que capear aquel temporal, ha fallecido este sábado 9 de abril. Ha querido Dios que Rodríguez Añino se haya marchado, tras una larga enfermedad, apenas 48 horas antes de que la Virgen de la Caridad y Su Hijo cumplan 73 años bendecidos.

Nuestro más sincero pésame a la familia de Juan Rodríguez y a los hermanos de la Caridad, a los que a la vez felicitamos en este día por el aniversario de uno de los grupos escultóricos sin el que no se entendería la Semana Santa isleña.

Juan Rodríguez Añino.