Los hermanos mayores con los que la Hermandad de la Misericordia ha contado a lo largo de sus casi 60 años de existencia repetían una frase, a lo largo del itinerario, que se constituye en el resumen más explícito de la jornada del 11 de noviembre. “Es una momento histórico, único, y le damos gracias al Señor de la Misericordia por permitirnos vivirlo de este modo”.

Lo hacían en la presidencia del paso de misterio en el camino de regreso desde la Iglesia Mayor Parroquial hasta la Pastora, el templo donde radica la cofradía del Jueves Santo y, por un día, del 11 de noviembre.  Esa experiencia, cuya emotividad al vivirla se reflejaba en los ojos de todos los hermanos mayores -con la excepción de los fallecidos y recordados Florencio Collantes y José Ponce- era la que contagió a los hermanos de la Misericordia en una jornada para el recuerdo.

La Hermandad Sacramental de la Misericordia procesionaba de manera extraordinaria con el paso de misterio completo, como culminación del Año de la Misericordia. Una salida anunciada hace algunas semanas y que sorprendió al mundo cofrade isleño, aunque algo se rumoreaba en los meses previos. Lo cierto es que la cofradía ha trabajado mucho en estos últimos días para tener todo a punto, codo con codo con el Consejo de Hermandades y Cofradías, que fue digamos que el ‘responsable’ del cortejo en el trayecto desde la iglesia de la Pastora al primer templo de la ciudad, con el acompañamiento corporativo de todas las hermandades y cofradías isleñas.

A las 19:45 horas se iniciaba el caminar de la extraordinaria y algunos minutos después aparecía por el dintel pastoreño el paso de Misericordia. El Señor, con la túnica brocada en seda morada, imagen inédita porque cada Jueves Santo procesiona con la burdeos bordada. También la Santa Mujer Verónica presentaba un atuendo distinto al habitual, un paño cambiado y el cirineo con algunos aditamentos. La cuadrilla de la propia cofradía portó el paso sin acompañamiento musical en peregrinación hasta la Iglesia Mayor, cambiándose por tramos los hombres del Cristo y los del palio que en Semana Santa ejercen su labor, con el objetivo de que todos pudieran cargar en esta jornada.

La primera levantá en la calle la dio la alcaldesa de la ciudad, Patricia Cavada, invitada por la cofradía en un gesto sin connotaciones políticas. Se trataba de hacer partícipe de este acontecimiento histórico a toda la ciudad y que ésta correspondiera por el acontecimiento que se estaba viviendo y su repercusión en La Isla, tanto en su sentido religioso como en lo que significa una procesión de esta relevancia en las calles, circunstancia que como se vio desde el primer momento, vivieron los isleños intensamente con una masiva presencia de público en las calles. De ahí que la primera edil accediera a la gentil propuesta y diera inicio, al toque de martillo, al caminar del paso de Misericordia. No hubo presidencia en ningún momento de políticos y así estaba previsto, y de hecho la alcaldesa se marchó para que la hermandad cumpliera con su objetivo.

Las andas del Señor de la Misericordia entraron en la Iglesia Mayor a las 20:50 horas. Tras la eucaristía oficiada por el arcipreste, que acompañó a la cofradía en su recorrido, el cortejo -ya sin las representaciones del resto de cofradías y con sus hermanos colocados por riguroso orden de antiguedad con escapulario y cirio- ponía en carrera el paso para atravesar la Plaza de la Iglesia a las 21:55 horas, desde entonces acompañado de los sones de la Agrupación Musical ‘Esencia’ de la Hermandad de las Tres Caídas. Muchísimo público contempló el cortejo por García de la Herrán, donde se cantaron además saetas, hasta las Capuchinas en un itinerario inédito que arrastró fieles en un número bastante elevado hasta la calle Jesús de la Misericordia. Solo a partir de la una y cuarto de la madrugada, tras dejar esta calle y serpentear la cofradía por su barrio, se vio mermada la presencia de personas. Era lógico, ante la llegada de una fría madrugada y el lento ritmo del cortejo que culminó con la entrada del paso de misterio a las 02:35 horas.

En definitiva, una jornada inolvidable que pone el broche de oro a un año en el que la Misericordia se ha centrado en las obras de caridad para participar del Año de la Misericordia.

Fotografías: Manuel David Anelo Herrera.

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