Treinta y siete años ya que se instituyó en La Isla el Pregón de la Juventud Cofrade. Lo hizo la Hermandad Sacramental de la Misericordia, en sus primeros tiempos, declamado por cofrades después reconocidos y algunos pregoneros de la Semana Santa, en el mes de mayo, cuando la junta auxiliar de la cofradía del Jueves Santo organizaba un completo programa de actos coincidiendo con su fundación, en mayo de 1975. Después, con atinado criterio, el pregón se trasladó a la Cuaresma con éxito de asistencia y acompañado de un concierto de marchas procesionales. Y así sucede desde finales de los años ochenta.

En esta ocasión, el Pregón de la Juventud Cofrade ha estado a cargo de Marcos Antonio Pino Pérez, cofrade que desde la cuna le viene la seña cofradiera, de una familia vinculada a la querida hermandad de Columna de la ciudad. Ante un salón de actos de la Casa de la Cultura repleto de público, que posteriormente a la exaltación disfrutó de un concierto de marchas procesionales con dos estrenos de la Banda de Música de San José Artesano, Marcos Antonio Pino quiso trasladar a los presentes “a un sueño del que no queremos despertar. En Semana Santa el tiempo se detiene y parece que soñamos, nos transporta a momentos mágicos donde la noción del tiempo y el lugar se pierden”.

Era la manera de evocar la Semana Santa vivida por el pregonero desde que nació, hace 27 años. Un pregón de la Juventud Cofrade en el que Marcos Antonio Pino expresó sus sentimientos hacia la Semana Mayor a través de sus vivencias como joven de Columna en San Fernando y hermano nazareno de la Hermandad de San Benito de Sevilla.

“Un pregón que no es solo mío, sino de todos los aquí presentes. Sois vosotros los pregoneros de la Semana Santa,” indicó tras unos comienzos en los que quiso dedicar sus primeras palabras a una venerada imagen y a una persona: la Santísima Virgen del Carmen y el cofrade de Misericordia Manuel Moreno Cruceira, fallecido repentinamente el pasado 7 de marzo.

Respecto a la Patrona le dedicó sentidas palabras nada más iniciar su exaltación porque “desde pequeño” sintió la devoción, “desde donde te contemplaba, la azotea de mi abuelo Emilio, cuando empecé a querer ser cofrade, eres la que todo joven debe mimar cada día”, afirmó.

Respecto a Manuel Moreno dijo que “siempre fue una persona que quiso a sus titulares” y recordó que “nadie se va para siempre mientras los que quedemos aquí no olvidemos”.

También tuvo palabras de agradecimiento para su presentadora, Ana María Nieto, por los momentos compartidos con ella en el seno de la Hermandad de Columna, así como a sus padres y a su novia “que han tenido la santa paciencia de escuchar estas líneas que hoy expongo a todos”.

El joven cofrade quiso dedicar una parte del pregón a aspectos formativos y relacionó la hermandad organizadora con el Año Santo de la Misericordia acontecido recientemente, explicando en qué consisten este tipo de acontecimientos eclesiales.

Inmerso ya en el aspecto más cofrade, Marco Antonio Pino quiso reivindicar “una figura muy importante de la Semana Santa, el alma de una hermandad: los anónimos penitentes revestidos de Cristo para acompañarlo”, recordando el entrañable momento en el que “esos hermanos se encuentran con su túnica colgada al abrir su armario y le llevan aromas de una primavera nueva”.

El pregonero habló del sentimiento “debajo de un antifaz, cuando se viste la túnica fundida con el cuerpo”, y dedicó palabras a algunas cofradías isleñas en momentos de su recorrido procesional, como Cristo Rey, Columna, Prendimiento o Misericordia.  Fue su Cristo atado a la Columna al que dirigió palabras más sentidas “como un sueño de niñez al que regresar” recordándolo desde el inicio de su vida cofrade. Y como momento mágico también deseó compartir el de hace 5 años, en una tarde fría de febrero, cuando vivió el solemne juramento de reglas de la Hermandad de San Benito de Sevilla.

“Señor, aquí tienes a La Isla esperando ser tu cirineo”, y finalizó su disertación recreando la salida de la Virgen de las Lágrimas y exclamando su deseo de “empezar a soñar de nuevo” una vez recogido el palio de la cofradía del Domingo de Ramos.

Tras los aplausos recibidos, la Banda de San José Artesano, dirigida por Miguel Ángel Valle, ofreció un concierto en el que se escucharon marchas como ‘María Santísima de la Piedad’, de Francisco Hernández Lorena o ‘Stella, Signum Fidei’ de Ismael Ancela Pérez como homenaje al pregonero, si bien fueron recibidas con expectación las nuevas composiciones ‘El Buen Fin’, cuyo autor es el joven de la banda Antonio Sanjuan, que dirigió su propia marcha, y ‘Cera, incienso y azahar’, de Juan Duro.

La noche finalizó con una cena de hermandad a la que asistieron más de medio centenar de cofrades, muchos de ellos jóvenes de distintas cofradías de la ciudad, y la entrega al pregonero de un cuadro por parte de la presidenta del grupo joven de la Misericordia, Cristina Rubio.

Reportaje fotográfico: Aurora Ruiz Rodríguez.

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