Continuamos con la segunda y última del reportaje iniciado el pasado 20 de abril sobre la Semana Santa isleña en 1977, es decir, hace justamente 40 años.

Como publicamos, la labor informativa diaria por entonces la hacia Diario de Cádiz mientras que semanalmente informaba de lo sucedido en La Isla el recordado Mirador de San Fernando, que prestaba una especial atención y suplementos extraordinarios para narrar a los lectores lo que había sucedido los días anteriores. Mirador de San Fernando salía publicado los lunes. Es en sus crónicas en las que nos estamos basando para conocer cómo eran nuestras hermandades en la calle hace casi medio siglo, sin tener ni ligera idea de la tecnología de la que disfrutamos 40 años después que permite la existencia de medios digitales, blogs y redes sociales en las que muchos cofrades comparten sus propios comentarios, fotografías y vídeos.

En el resumen publicado por Mirador de San Fernando mediante formato de suplemento, encontramos dos páginas interiores con las procesiones desde el Martes Santo al Viernes Santo. La primera a la que se hace referencia es a la cofradía del Huerto, de la que se destaca la “impresionante salida” del paso de palio. En las últimas líneas habla de la belleza de la bajada de la calle Marconi para recogerse, tras unas reseñas sobre la autoría de las imágenes titulares y los pasos, muy recurrente en los redactores de entonces.

La Hermandad de la Caridad queda reflejada como ejemplo de herencia cartagenera. “Goza de gran cariño en La Isla debido a su carácter cartagenero, tan metido en nuestro pueblo”, dice textualmente.

El Miércoles Santo era el día para la Vera+Cruz y Servitas, por entonces Mater Amábilis. De la cofradía del barrio del Cristo se escribía que “sus hermanos en su mayoría descalzos entonaban oraciones y plegarias al Santísimo”, pero lo que más llama la atención es que le redactor cuenta que el paso de misterio no llevaba banda ese año. “Su importe fue destinado íntegramente a fondos benéficos”, dice la prensa. Es decir, que no es la primera vez que el misterio crucero sale a la calle sin música como en estos últimos años.

De la “hermandad de Mater Amábilis” como la llama el redactor del Mirador se dice que “la característica primordial es su especial sentido penitente el cual se aparta de las peculiaridades propias de nuestro pueblo (…) Llevan el antifaz caído dándole un atractivo sentido al conjunto”. De su reseña del itinerario resalta la calle San Marcos -hasta allí llegaba esta procesión- entre el “más puro fervor del pueblo”.

El Jueves Santo de entonces contaba con dos hermandades: Perdón y Expiración. De la primera se destaca a los hermanos portando las cruces de madera, la anatomía del crucificado y su paso por el puente. Del Silencio se destaca el exorno del paso del Señor con claveles rojos por entonces y se ensalza el paso de palio de la Virgen de la Esperanza. Era un Jueves Santo sin Misericordia, que sería el último año que saldría el Lunes Santo para ya en 1978 pasar al jueves, y obviamente sin la Hermandad de Tres Caídas, aun no fundada.

El Viernes Santo se inicia con la reseña del Nazareno y del impresionante gentío en su salida. “El paso del Cristo estaba bellamente exornado con claveles rojos -escribe el cronista- formando un gran monte de flores”. También destaca su paso por Carrera Oficial, por entonces en la calle Rosario, y el periodista dedica piropos a los cargadores que escuchan las saetas “que saltan el corazón entusiasmado del cargador isleño”.

Las dos hermandades que cerraban aquella Semana Santa de hace 40 años eran Santo Entierro y Soledad. De la primera se destaca el túmulo del Señor, citando el paso antiguo, y la Virgen “atribuida a Astorga”. Las representaciones y un “barrio enfervorizado que abarrotaba la plaza de Pidal” son los otros temas comentados en la reseña, que finaliza con Soledad. “La cofradía volvía a su templo pasada la media noche, entre el recogimiento de La Isla que presenciaba la recogida de su última cofradía”.

Tal cual era la Semana Santa isleña, así al menos la veía el Mirador de San Fernando, junto con lo publicado en la primera parte el pasado 20 de abril. Eran también muy esperadas las fotografías que el periódico publicaba en esta edición, puesto que la falta de infraestructura y espacio hacía imposible mostrar todas las hermandades, de manera que si la tuya era la elegida, los cofrades de esas corporaciones se llevaban semanas congratulándose ante los demás por poder ser contemplada en las fotografías de la suerte. Mirador de San Fernando publicó aquel año de 1977 fotografías de Columna, Ecce-Homo, Misericordia, Caridad y Nazareno intercalada esta última entre las letras de la portada del suplemento.

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