Intenso fin de semana para los rocieros isleños culminado con el Pregón del Rocío al mediodía del domingo, en la parroquia de la Sagrada Familia. Juan Manuel Martínez Espina, tesorero de la Pontificia, Real e Ilustre Hermandad Matriz de Almonte, tuvo a su cargo la exaltación que cada año organiza la filial isleña con su hermano mayor, José Luis Cordero, a la cabeza.

En la luminosa mañana dominical, Martínez Espina demostró sus grandes dotes oratorias y la capacidad para trasladar a los presentes -entre ellos una representación municipal presidida por la alcaldesa, Patricia Cavada- a la aldea almonteña y preludiar lo que en unas pocas semanas se convertirá en realidad.

Tras la presentación del pregonero, a cargo de Antonio Mondaca, miembro de la junta de gobierno de la Matriz de Almonte y por lo tanto compañero del disertador en ésta, tomó la palabra Martínez Espina para inmediatamente dirigir sus pasos hacia el altar donde se encuentra el simpecado isleño, donde depositó un tarro de cristal con esencias de las marismas, traído especialmente de este lugar. Entre los aplausos de los presentes, el pregonero dijo que aquel presente “impregnará este bonito estandarte de aromas del rocío y de su divino hijo”.

Intercalando sus palabras entre cánticos de los miembros del coro de la hermandad del Rocío isleña, Martínez Espina anunció que “la Virgen está esperando al cañaílla en su eterna morada”.

Tuvo sentidas palabras para un sacerdote muy conocido entre los romeros universales: el sacerdote jesuita José González de Quevedo, fallecido en octubre de 2015 tras toda una vida de rezo a la Blanca Paloma y autor de numerosas composiciones de sevillanas, entre ellas “Tengo en mi casa un tambor” o “Tiempo detente” (Romeros de la Puebla), engarzando con la belleza de los instantes de los simpecados de los romeros alrededor de la ermita rociera.

Tras describir las sensaciones de felicidad producidas por vivir el espiritu rociero, “un sentir que no nace buscándolo, que no tiene explicación”, calificó de “soñadores” a sus hermanos de junta de gobierno por desempeñar la labor de regir los destinos del futuro de la hermandad matriz.

“Hermano cañaílla: déjame impregnarte de mi sentir -dijo dirigiéndose a los presentes-  ¿Qué es el Rocío? Si yo fuera capaz de contestar la pregunta, sería el pintor de la más bella pintura”, aseveró, “el poeta del más dulce poema… ¿Cómo explicarte, San Fernando, el significado de estas cinco simples letras?”, dando con ello paso a palabras con las que exaltó a la Virgen del Rocío y todo lo que rodea a esta celebración religiosa y popular.

Al término de su pregón, el hermano mayor de la filial isleña le hizo entrega al pregonero de un cuadro con la reproducción a escala del simpecado isleño, dando por terminada una emotiva jornada para los romeros isleños, que ya cuentan los días para emprender el camino en la última semana de mayo.

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