La Cuaresma isleña está llegando a su fin para dar paso a los días en los que las cofradías coparán todo el protagonismo. En estas semanas cuaresmales se han repetido imágenes a las que estamos acostumbrados, como presentaciones de carteles, conciertos de marchas, mesas redondas y los cultos a los venerados titulares de las hermandades isleñas. Pero hay estampas que no gozan de la divulgación que merecen porque están protagonizadas por imágenes de Cristo y la Virgen que no cuentan con una cofradía alrededor, a pesar de la gran cantidad de devotos que se observan a su alrededor.

Este es el caso del Santísimo Cristo de la Salud, el extraordinario crucificado que se encuentra en la Iglesia Conventual del Carmen y que permanece en su ornacina acristalada durante el año, lejos del bullicio cultual propio de las hermandades. Esta magistral talla atribuida al italiano Maragliano con fecha aproximada de gubiado sobre la tercera década del siglo XVIII se expone una sola vez al año en besapié devoto, en concreto el Viernes de Dolores. La comunidad de padres carmelitas así se lo permite a un grupo de fieles devotos de esta imagen y especialmente implicado en ello está el bordador y vestidor isleño José Muñoz Moreno.

Pues este año se puede ver una imagen inédita en el altar mayor del templo carmelitano, ya que en él se observa no solo a la imagen del crucificado de la Salud, sino también acompañándolo una dolorosa también de gran belleza, que en su momento fue titular mariana de la Hermandad del Santo Entierro y que se encuentra en esta parroquia.

Se trata por lo tanto de una estampa de gran valor cultual, devoto y patrimonial que los cofrades isleños tienen la oportunidad de contemplar en el Carmen y que recomendamos enfervorizadamente. Recordar que en varias ocasiones se ha intentado fundar una hermandad en torno a la imagen del Santísimo Cristo de la Salud, sin que esta idea fructifique dado que la comunidad carmelitana no se encuentra por la labor de albergar más hermandades. En los años setenta del siglo pasado hubo incluso reuniones y libros de actas donde se reflejaron los primeros movimientos de lo que iba a ser una cofradía dispuesta a darle culto al Santísimo Cristo de la Salud. Aquello y algún otro intento menor posteriormente quedó paralizado y, a decir, verdad, a día de hoy enfriado. Pero la imagen del Señor en besapié es algo que se mantiene y esperemos que por siempre.

Las fotografías que nos cede Rafael Guirado Romero nos permite disfrutar de la citada estampa.