La hermandad de la Expiración ha concluido en la mañana de hoy los actos con motivo de la festividad de la Esperanza. Y lo ha hecho en un horario totalmente atípico, pues a partir de las 11.30 horas ha tenido lugar la celebración de la Solemne Función y posteriormente la celebración del tradicional pregón a María Santísima de la Esperanza.

La celebración eucarística a la cual han asistido bastantes hermanos de la corporación del Jueves Santo, así como representantes de las hermandades de Borriquita, Desamparados, Santo Entierro y el consejo de hermandades, ha estado presidida por el Rvdo. Padre Francisco Vivancos García, capellán del Tear y vicario parroquial de la castrense de San Francisco.

A la finalización de esta solemne función tubo lugar la XLI edición del Pregón a María Santísima de la Esperanza, que en esta ocasión ha estado a cargo del cofrade y miembro de la hermandad, José Manuel Márquez Delgado, que fue presentado por Cesáreo Gutiérrez Pozo.

Gutiérrez Pozo destacó del pregonero la gran amistad que les une. También quiso recordar la persona de Juan Manuel Abreu Ibáñez recientemente fallecido.

En su exaltación Márquez Delgado hizo un recorrido por la historia de la hermandad hasta llegar al 225 aniversario fundacional que esta hermandad celebrará el próximo año 2021. En este repaso por la historia destacó la figura del Beato Marcelo Espínola quien nació en nuestra ciudad en el año 1835, y al que le unía una gran relación con esta hermandad a través de su abuelo.

Para culminar esta disertación, el pregonero dejó entrever el deseo de ver coronada a la dolorosa del siglo XVIII.

Para la celebración de la solemne función y pregón,  la mayordomía de la hermandad dispuso a su titular mariana a las plantas del crucificado de la expiración, sobre una peana que se estrenaba en el día de hoy y que ha sido realizada en carpintería por Francisco Javier Méndez Morales, llevando a cabo el dorado de la misma el taller de Daniel Sánchez Vázquez de Isla Cristina