Con la celebración de la Solemne Función en la mañana de hoy, los hermanos del Huerto han puesto fin a tres días de cultos a María Santísima de Gracia y Esperanza Coronada. Unos cultos que comenzaban el viernes 18, festividad de la Esperanza, en la cual durante toda la jornada la titular mariana de la cofradía del martes santo se encontró expuesta a veneración de los fieles y devotos, también esta veneración se mantuvo durante la mañana de ayer sábado.

Como bien decimos, a partir de las 12.30 horas de hoy domingo ha tenido lugar la celebración de la Solemne Función, la cual ha sido presidida por el Rvdo. Padre Luis Palomino Millán párroco de la Divina Pastora y director espiritual de la cofradía hortelana y que ha contado con el acompañamiento musical del cuarteto Armonia.

A esta celebración acudieron un buen numero de hermanos del huerto además de representantes de las hermandades de la parroquia y del consejo local de hermandades y cofradías.

Tras la Función Solemne se llevó a cabo la XLV edición del pregón a María Santísima de Gracia y Esperanza, que en esta ocasión estuvo a cargo del cofrade Moisés Posada López.

Posada López, que fue presentado por el hermano mayor de la hermandad, Jesús Rodríguez Quijano, comenzó su disertación recordando su infancia en el seno de esta parroquia.

El pregonero quiso hacer hincapié en que en estos tiempos de pandemia que vivimos es donde más hace falta la esperanza, recordando a todas las personas que están sufriendo esta crisis sanitarias.

Continuó recordando la vinculación de su familia con la hermandad hortelana. Mención especial a que hace 10 años fue su hermano Jesús Posada quien pregonara a la santísima virgen, dejando entrever una posible designación para el tercero de los hermanos posada.

Tras este momento del pregón, Posada López quiso ofrecer a María Santísima de Gracia y Esperanza la túnica de su mujer, quien ha engrosado la nómina de hermanos de la cofradía recientemente.

Para finalizar su intervención, el pregonero rememoró una magnifica recogida de la hermandad, la cual vivió el martes santo del año 2012, en el cual cambió su túnica para meterse bajo los palos y poder compartir junto a sus hermanos esos últimos tramos del recorrido de la hermandad. Enlazando con este momento, quiso hacer memoria de la figura de Leopoldo Gutiérrez Román fallecido el pasado miércoles de ceniza.