En la jornada de ayer martes 15 de junio, se inauguraba en el centro de congresos ‘Cortes de la Real Isla de León’ la exposición del manto procesional de María Santísima de la Esperanza. Un acto que contó con la presencia del actual hermano mayor David Gutiérrez, la concejala de Fiestas, Mar Suárez, hermanos de la corporación franciscana y el director espiritual Rvdo. Padre Gonzalo Nuñez del Castillo.

Este manto se expone tras un proceso de restauración llevado a cabo en los talleres de CYRTA y podrá ser admirado hasta el próximo día 25 de junio.

Este primitivo terno que vestía la Virgen de la Esperanza cuando procesionaba en el Calvario fue diseñado por Florencio Luna y bordado, entre 1877 y 1881, por María Ortega, Matilde Cellier Ortega y Rafaela Ibáñez.

Este conjunto estaba compuesto por vestido en terciopelo burdeos y manto en terciopelo azul marino, ambos bordados en oro a realce. Ya entre los años 1956 y 1959, las Carmelitas de la Caridad de Jerez de la Frontera pasaron los antiguos bordados al actual manto completando la decoración con los bordados de dos trajes de torear donados por Rafael Ortega Domínguez y Ramón Cervera Pery.

La ornamentación de este manto está realizada mediante la técnica del bordado en hilos tendidos a realce donde se combinan hilos metálicos dorados y plateados. La totalidad del manto está decorado en su perímetro con un encaje mecánico de tipo francés realizado en hilos metálicos dorados. El soporte que sirve de base al actual manto es un terciopelo de algodón en color verde.

En cuanto a su estado de conservación, la pieza presentaba un estado de conservación muy deficiente, tanto en el soporte textil como los elementos más antiguos.

En el terciopelo se observaban numerosas deformaciones, restos de cera, manchas y decoloraciones provocadas por ataques de hongos.

Por su parte la ornamentación bordada mostraba un oscurecimiento muy generalizado en sus hilos constitutivos así como acusados desgastes, desgarros y perdidas de hilos, lentejuelas y canutillos que dejaban a la vista los fieltros que conforman los rellenos internos.

Para realizar esta intervención se han seguidos criterios de conservación, respetando lo original, mínima intervención, reversibilidad de los tratamientos realizados así como estabilidad de los materiales empleados.

Se ha realizado un estudio exhaustivo centrado en la caracterización de los materiales y técnicas empleadas. Se tomaron muestras de fibras de terciopelo así como hilos metálicos para analizarlos y determinar la composición de los mismos.

Dentro de los tratamientos de restauración como tal, se dio inicio con el aspirado y microaspirado con el fin de eliminar los restos de polvo y demás depósitos de suciedad. Mediante procesos físicos-mecánicos se retiraron los residuos de cera y se ejecutó una limpieza física-química sobre la totalidad de los elementos bordados. Todos los hilos metálicos y demás elementos decorativos que corrían riesgos de desprenderse fueron consolidados y encapsulados, además de protegidos mediante la colocación de un tejido reticular muy fino sobre sus superficies con el fin de preservarlos del roce al que están expuestos. También se ha repuesto los elementos perdidos por otros de la naturaleza y apariencia lo más similar al original.

Finalmente el perímetro de la pieza se decora con un encaje mecánico de tipo francés, realizado en hilos metálicos y de características muy similares al que poseía la pieza en los años cincuenta del pasado siglo XX.